AKI LES DEJO UN PEDACITO DE UNA DE MIS CREACIONES!!!!
CAPITULO 1
Elizabeth estaciono su automovil frente a la magnifica e imponente mansion que se alzaba ante sus ojos, se situaba a las afueras de la ciudad a quince minutos aproximadamente, le encantaba vivir ahí y agradecia enormemente el haberse decidido por ella, ya que, el estar hubicada lejos del bullicio de la ciudad le confería un toque de paz y tranquilidad a la propiedad.
Por fin en casa.
Despues de un largo y agotador dia de compras, en lo unico que podia pensar era en poder refrescarse, nadar un poco en la piscina y tumbarse al sol. Como cualquier chica disfrutaba tremendamente el ir de compras, y este dia no era la escepcion.
De hecho habia salido muy entusiasmada en la mañana, ya que tenia que encontrar el vestido y los accesorios adecuados para un dia tan especial, como lo era su aniversario de bodas. Y era porque precisamente hoy los cumplia y gracias a su cuñado y complice Aldo tenia el regalo de aniversario perfecto. Con una sonrisa tomo las bolsas y salio del auto.
En el momento que cerraba la puerta, un Ferrari negro se estacionaba justo detrás, conocia perfectamente a quien venia destras del volante de aquel precioso auto. Aldo.
De no ser porque estaba perdidamente enamorada de su marido, hubiera estado tentada de poner sus ojos en aquel escultural especimen y no solo sus ojos, de eso estaba segura. Sonrio para sus adentros.
Aldo era mas alto que ella y no es que fuera precisamente bajita, ya que media uno setenta y cinco, pero Aldo media diez centimetros mas que ella, de cuerpo atletico, de hombros anchos y cintura estrecha. Era una verdadera delicia para los ojos de quien lo viera, tenia un gran carisma, de ojos encantadoramente verdes, cataño oscuro, y con una sonrisa que encantaba a cualquiera.
- Eliza, que gusto verte…. – Exclamo Aldo y en voz baja agregó: - de nuevo. - Con una sonrisa de complicidad.
Por que nadie debia enterarse que se reunian a escondidas desde hace meses, aunque claro que era por una buena causa.
Su regalo de aniversario.
- Ah, hola Aldo, que agradable sorpresa. – respondio tratando de ocultar una sonrisa. Ya que justo unas horas antes acababan de estar juntos en una cafeteria.
- Si bueno, eh, Bruno me llamo y me pidio que viniera, no se, debe ser algo relacionado con la empresa, si no es asi, entonces no se que sera. – exclamo pasandose una mano por el cabello, su voz denotaba sorpresa y nerviosismo, ya que su hermano no solia tratar los asuntos de la empresa en casa.
Todo lo que estuviera relacionado con los negocios que ellos hacian eran tratados exclusivamente en la oficina, ya que el resto del tiempo su hermano se lo dedicaba solo a Eliza.
Su Eliza.
Aunque desde meses atrás habia notado un cambio en su hermano, y por los comentarios que le habia hecho era como si sospechara que se veia con ella, y en lo concerniente al tema de su mujer era excesivamente celoso, no permitia que nadie pusiera sus ojos en su esposa y seria imperdonable que su propio hermano mantuviera una relacion a escondidas con su cuñada. No, definitivamente nunca se lo perdonaria.
Y es que era algo totalmente absurdo ya que Aldo solo la podia ver como una hermana, y no solo porque no era su tipo, sino que Eliza y su hermano estaban muy enamorados el uno del otro, y aunque hubiera sido su tipo ¿como podria competir sabiendo que se aman?.
No, definitivamente nunca le haria algo asi a su hermnano, claro que eso no lo sabia Bruno.
- Oh, entiendo entonces sera mejor que entremos, y asi me ayudas a darle la sorpresa a Bruno, pero solo despues de que hayan terminado con los asuntos de la empresa o con lo que sea de lo que quiera hablarte. – Al ver que él solo asentia con la cabeza se dirigieron a la puerta de entrada, justo en ese momento les abria el ama de llaves Rosita y les informo que el señor se encontraba en la sala acompañado de una de sus socias, Denisse. Y que los estaban esperando.
A ambos les parecio raro que precisamente ella estuviera con Bruno, ya que años atrás habian tenido una aventura y al casarse con Eliza, Bruno habia decidido cortar toda relacion con ella, tanto laboral como personal, para asi evitar futuros problemas, asi que desde ese momento era Aldo el que solia reunirse con Denisse para tratar los asuntos de la empresa.
- No te preocupes no debe de ser nada, ademas sabes que Bruno nunca te seria infiel y menos con ella. – Le dio animos Aldo al ver como se habia puesto palida, con la sola mencion de aquella mujer.
Ya que antes de casarse, le habia hecho la vida imposible a Eliza, aunque claro despues de que Bruno la pusiera en su lugar, no volvio a molestarla, pero aun asi aquella mujer era peligrosa y mas valia tener mucho cuidado cuando ella andaba cerca.
Y no es por que Eliza le temiera o algo parecido sino que simplemente no queria que hubieran futuras rencillas con su esposo. No, era mejor evitar cualquier problema con aquella mujer. Por el futuro y la felicidad de su matrimonio
- Si lo se. – Fue en ese instante que se dio cuenta de que al pie de las escaleras habian por lo menos dos pares de maletas de distintos tamaños.
Que raro Bruno no me dijo que saldria de viaje, aunque nunca lleva tanto equipaje, a menos que…
- Rosita, ¿esas maletas que hacen ahí?, acaso el señor se va de viaje. – Señalo justo donde estaban colocadas aquellas maletas.
- Bueno, el Señor Bruno en cuanto llego me ordeno que emp… - No termino de explicarse porque Eliza la interrumpio, al percatarse de la incomodidad del ama de llaves, al hacerle mencion de aquellas maletas.
- No importa Rosita, yo ahorita le pregunto al Señor. Gracias. – Y se giro hacia Aldo – Tal vez me preparo una sorpresa, por eso hay tantas maletas. Si definitivamente debe ser eso, nos iremos de viaje. – Exclamo encantada con la idea, dejo caer las bolsas en el suelo del vestibulo a escepcion de la que contenia aquel misterioso reglo, y corriendo se dirigio a abrir las puertas dobles de la sala, si siquiera percatarse de que era seguida de cerca por Aldo, su fiel amigo y complice, ademas de su cuñado.
ESPERO LES GUSTE!!!
BESOS!!! :lol!: